La meditación, es una herramienta muy poderosa para ayudarnos en estados de stress o situaciones que nos hagan estar nerviosos en especial.

Hay gente que tiene el concepto de que meditar es dejar la mente en blanco y piensan que eso es imposible de conseguir. Efectivamente, dejar la mente en blanco, en el sentido de no tener ningún pensamiento es muy difícil, tanto que sólo lo consiguen hacer unos pocos maestros.

Pero eso no significa que los comunes mortales no podamos practicar meditación. A continuación te daré 5 trucos en los que basarte que te serán muy útiles para hacer de la meditación algo sencillo.

1. Combate el parloteo mental

Piedras zen

Imagen cortesía de suphakit73 | FreeDigitalPhotos.net

Ese ir y venir de ideas sin parar por nuestra mente es lo que se conoce como parloteo mental. Nuestra mente está entrenada para no parar y al principio es muy complicado, por no decir imposible, que no te vengan cosas a la cabeza cuando empiezas a relajarte. Desde cosas que te preocupen, como la hipoteca, aprobar un examen, etc. a cosas del día a día como por ejemplo, qué vas a preparar para comer o qué tienes que comprar luego cuando vayas al súper.

No lo vas a poder evitar, no te desanimes, nos pasa a todos. Lo que sí puedes hacer es tomar consciencia cada vez que te pasa y decirte interiormente “fuera el parloteo mental” y seguir intentando acallar la mente. También puedes colocar una libreta al lado tuyo y apuntar las cosas que te vengan a la cabeza y que te resulten importantes, de esta manera haces un “volcado” a papel de las ideas y dejan de molestarte. Si la idea es muy importante, volverá a tu mente hasta que la anotes para procesarla más tarde. La mente va cogiendo hábitos y con la práctica cada vez te pasará con menos frecuencia.

2. Utiliza una meditación guiada

Una forma fácil de aprender a no dispersarse cuando estás empezando con la meditación es utilizar una grabación de una meditación guiada. De esta manera, podrás concentrarte en escuchar e ir siguiendo las pautas.

Escoge una que te guste, que te inspire, que te aporte paz. Es algo muy personal, a cada uno nos inspiran cosas diferentes. Comienza a escucharla y concéntrate en lo que te va diciendo, métete dentro de ella, déjate llevar. Verás cómo te resulta fácil hacer una meditación de principio a fin.

3. Concéntrate en una imagen o sonido

Busca una imagen, la luz de una vela o pon una música de fondo. Si estás concentrado en una imagen, repasa todos sus detalles, las líneas, los trazos, los colores en todas sus tonalidades. Es muy recomendable utilizar un mandala. Deja que los colores fluyan por tu mente.

Si en lugar de una imagen prefieres música, cierra los ojos y dedícate a escuchar, pero a escuchar atentamente, todos los detalles, cada una de las notas. Fíjate en los instrumentos, diferéncialos, cuando suben de tono, cuando bajan, déjate llevar por la melodía hasta que tu mente fluya.

4. Mantén un ciclo de respiración

La respiración es uno de los puntos más importantes de la meditación. La respiración correcta para meditar es coger y expulsar el aire por la nariz, no por la boca. Al inicio, vacía tus pulmones a fondo y entonces comienza a llenarlos desde abajo, desde el abdomen. Según vas cogiendo aire, tu caja torácica se va ensanchando, hasta llegar arriba de todo. Al expulsar, hazlo a la inversa, empieza desde arriba hasta vaciar por completo el abdomen.

Lo ideal es que cada respiración conste de estas 4 acciones:

  1. Coger aire
  2. Mantener el aire
  3. Expulsar el aire
  4. Esperar a coger aire de nuevo

Estas 4 acciones deben durar el mismo tiempo unas que otras y lo recomendable es que cada acción dure 4 segundos. Puede ayudarte a mantener la concentración contar los segundos dedicados a cada acción, hasta que consigas coger el ritmo. Verás que practicando un poco, sale solo el ciclo de respiración. Tener un buen ritmo de respiración te ayudará a oxigenar todas las células de tu organismo.

5. Encuentra tu postura

Es muy importante estar totalmente cómodo. A mi personalmente me gustar estar estirada completamente, hay otras personas que prefieren estar sentados y otras incluso practicando alguna asana (postura) de yoga. Lo importante es que tú encuentres tu postura, donde estés realmente cómodo.

Asana de yoga

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El cuerpo, o mejor dicho, la mente, no está acostumbrada a parar y verás que cuando empiezas a meditar tu propio cuerpo te va a boicotear. Te picará todo y te tendrás que mover, por eso es imprescindible que estés lo más cómodo posible. Intenta aguantar el picor, pero si te pica mucho, ráscate, sino, no parará la sensación y no vas a poder concentrarte.

Es importante que no te moleste nada, que la espalda esté correctamente apoyada para que no se canse o te duela después, piernas y brazos sin cruzar, para no entorpecer la circulación. Sobre todo, debe ser una postura que te permita relajar todos los músculos de tu cuerpo, que te permita soltarte y disfrutar sin estar preocupándote de que se te cansa un brazo o una pierna, ya que entonces perderás la concentración.

Practica, es el único secreto

Como todo, con la práctica se consigue la perfección. Practica cada día unos minutos de meditación, no es necesario que sea demasiado rato, pero la práctica diaria te ayudará a desarrollar la habilidad de poder parar la mente cuando tú quieras hacerlo.

Espero que estas 5 claves te sean útiles y te animen a probar la meditación, si todavía no te has lanzado.

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¿Conoces algún truco más? Cuéntanoslo en los comentarios.