Towanda es un clásico. Es el grito de guerra de la película Tomates verdes fritos. Sin duda es una de mis películas favoritas a pesar de los años que tiene. Me he leído el libro y he visto la película y confieso que me encanta la historia. ¿Qué me engancha? El efecto Towanda.

Voy a utilizar la historia de la película para ejemplificar cómo todos podemos sacar a la Towanda que llevamos dentro. Eso sí, ¡no voy a contarte el final! Al contrario, te animo a que veas la película o te leas el libro.

Inspírate en Tomates verdes fritos para encontrar tu grito de guerraEvenlyn, la protagonista, es una mujer que ve pasar sus días sin encontrarle sentido a lo que hace. Es un ama de casa respetable que tiene como única preocupación las labores de su hogar. Tiene la autoestima por los suelos y se pasa el día devorando chocolatinas para llenar su vacío.

En cierto momento, aparece en su vida una ancianita muy peculiar que empieza a contarle una historia. La historia trata sobre una mujer fuerte, segura de sí misma, no la para nada ni nadie, los tiene muy bien puestos y se enfrenta a quien haga falta por defender sus ideales.

Poco a poco, Evelyn se va inspirando día a día en la historia y en el personaje de Idgie (la mujer segura de sí misma). Empieza a cuidarse, se preocupa por ella, por verse bien y sentirse a gusto. Hace arreglos en su casa para cambiar cosas que no le gustaban. Cambia de vestuario. ¡Incluso se apunta a hacer deporte!

En definitiva, Evelyn hace un cambio por dentro y por fuera. Hace un “click” y se produce en ella ese cambio de chip tan importante. Ella misma es capaz de subir su auto estima sólo con inspirarse en una historia y cambiar su mundo, tanto su mundo interior como el que le rodea.

Y ahí está la magia, en darse cuenta que nosotros mismos controlamos nuestro estado de ánimo y de uno mismo depende afrontar las cosas con una lágrima o con una sonrisa. La autoestima es la base de nuestro bienestar porque si no te quieres a ti mismo, vas a permitir muchas cosas a tu alrededor que no te van a gustar.

Búscate un grito de guerra y cuando te sientas vapuleado ¡grítalo! Grítalo en tu interior, llama a tu fortaleza interior con ese grito, haz que salga lo mejor de ti, todo lo bueno que llevas dentro y que seas tú el / la que dirige su vida hacia donde quiere.

Volviendo a la película… Hay una escena en concreto que me encanta. Me gusta porque es el claro ejemplo de cómo utilizar el grito de guerra para sacar toda tu fuerza y no dejarte avasallar. Evelyn ya tiene su autoestima por las nubes en este momento de la película y no va a consentir que nadie se la chafe.

Es mejor que veas el vídeo. Explicado pierde gracia.

¡No hay que llegar al extremo de chafarle el coche a nadie, eh! Pero sí que a veces hay que reafirmarse, porque la autoestima es lo primero que se resiente y lo que más cuesta de recuperar, porque tú tienes que creerte que vales mucho.

No esperes más, ¡busca tu grito de guerra y ponlo en práctica!

¿A ti también te inspira tomates verdes fritos? Anímate y cuéntame tu grito de guerra en los comentarios.