Esta semana se celebrará el 8 de Marzo, día de la mujer trabajadora y he querido inspirarme en esta fecha para el artículo de hoy.

Este artículo te lo dedico a ti y a todas las mujeres que luchan cada día con esfuerzo por estar donde están y por seguir hacia adelante.

A todas esas mujeres que llevan una casa, un trabajo, guían a su familia y están ahí para dar amor y apoyo.

El efecto súper woman

Muchas veces pensamos que podemos con todo y actuamos como si fuéramos auténticas súper womans. Sólo nos falta el traje azul y la capa para salir volando a salvar el mundo por las noches, porque por el día ya lo hemos hecho con nuestra vida, corriendo de un lado al otro sin parar.

Las mujeres, históricamente nos hemos hecho cargo de muchas cosas. Mientras el hombre trabajaba, la mujer, trabajaba también y además tenía un master en economía del hogar, recorría los supermercados para comprar cada cosa donde estaba mejor de precio, tenía la carrera de magisterio para ayudar a sus hijos con los deberes del colegio, y por supuesto, era la empleada doméstica por excelencia, manteniendo su casa impecable. ¡Además de hacer unos bizcochos exquisitos! Todo esto, entre muchas otras cosas.

Por suerte, las cosas están cambiando poco a poco y los pesos se van repartiendo. Aún y así, hay ciertas tareas que siguen siendo “cosa de mujeres”.

Mujer trabajadora

Date permiso para no poder con todo

Abarcamos más de lo que podemos y muchas veces eso nos lleva al agotamiento, tanto mental como físico.

Así que quiero decirte una cosa… ¿Sabes qué? Yo no soy súper woman.

No, no lo soy, es la verdad. Hace tiempo que me permití a mí misma no poder con todo. No soy súper woman, tengo mis limitaciones como todo ser humano.

Eso no significa que no puedas hacer todo lo que te propongas, ¡todo lo contrario! Pero me tendrás que reconocer que no puedes hacer todo a la vez.

¿Qué pasa cuando no llegamos a todo? Muy sencillo, que nos sentimos mal.

¿Vas a darte permiso a ti misma para no poder con todo? Dátelo y no te castigues por ello. Te sentirás liberada y con mucha más fuerza para atender todas las obligaciones del día a día.

Cosas que he aprendido

Yo me creí súper woman durante mucho tiempo y me costó aceptar que no lo soy. Te dejo una lista de puntos sobre los que reflexionar que espero que te ayuden y te hagan sentir un poquito mejor.

  • No estás sola en el mundo. Pide ayuda cuando la necesites.
  • Nadie es responsable de tu felicidad, sólo tú puedes serlo. Ábrele la puerta, está esperando para entrar.
  • Ninguna relación va a hacer por si misma que te sientas completa. Sólo un equilibrio en pilares más importantes de tu vida puede hacerte sentir así.
  • Nadie te puede definir. Sólo tú misma te conoces y sabes cómo eres y lo que piensas. Lo que diga cualquier otra persona, aunque sea alguien que te quiere, será sólo una visión parcial de todo lo que tú eres.
  • Esa vocecilla machacona que a veces ronda por tu cabeza, es una lianta y una mentirosa. No le hagas caso.
  • Si te fijas en ti misma, verás que tu cuerpo intenta decirte cosas. Hazle caso, porque si no lo haces, las cosas pueden empeorar.
  • Todos, absolutamente todos, tenemos miedo. La persona que te diga que no lo tiene, miente.
  • ¡Sonríe! Sonríe todo lo que puedas. Cuando das una sonrisa, los demás te la devolverán y generará más sonrisas.

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