Este es el primero de una serie de artículos titulados “Quiérete más”, donde se plantearán ejercicios sencillos para trabajar sobre nuestra autoestima, mejorar el concepto de nosotros mismos y sentirnos mejor.

Las experiencias que vamos viviendo van formando nuestra personalidad. De la misma manera, las personas con las que nos encontramos, también nos marcan. Algunas lo hacen para bien, otras, no tanto, dejando marca en tu autoestima.

Los mensajes que recibimos cuando somos pequeños o adolescentes son los que más huella nos dejan. A nuestros padres, profesores u otros familiares los consideramos una autoridad. Por eso, recibir mensajes negativos de estas personas puede marcar en especial nuestra autoestima cuando llegamos a adultos.

La mayoría de personas que te han ido lanzando mensajes negativos en tu vida, no lo han hecho de mala fe. No lo han hecho con la intención de hundirte. Normalmente es todo lo contrario, te han dicho lo que te hayan dicho con la intención de motivarte. Lo que pasa, es que en general, tenemos una educación emocional pésima y dependiendo del momento en el que estés, pueden afectarte de sobremanera.

Son mensajes que se quedan en el subconsciente, que no se te repiten cada día (o sí), suelen ser sutiles, pero, sin darte cuenta, te limitan. De esto nos damos cuenta cuando empezamos a enfrentarnos al mundo nosotros solos, por nosotros mismos.

Algunos ejemplos de mensajes que pueden dañar tu autoestima

Adoro a mi abuela, es una mujer andaluza que ha luchado muchísimo en su vida. Nuestra generación de mayores ha pasado una guerra y una post-guerra, cosa que hace que por fuerza tengas que buscarte la vida para sobrevivir.

Mi abuela tiene una frase para cuando una persona es parada, tímida, cerrada… La expresión es: “¡es que parece que estás hecho en huevos!” por lo blandito del huevo…

No es un ataque directo, incluso puede resultar gracioso por la comparación, pero depende de tu momento, puede quedarte grabado.

Otro tema son los profesores. Cuando finalicé la EGB (que ya tenemos algunos añitos… ahora sería la ESO), a mi madre le dijeron que era mejor que yo continuara estudiando formación profesional. El bachillerato era más complicado y yo, aunque tenía capacidad me despistaba con una mosca y perdía la atención (¿por qué hablo en pasado? Aún me pasa…).

Al principio me apunté a FP, pero la vida da vueltas inesperadas, así que después hice el bachillerato, un módulo superior y ahora estoy a punto de acabar la Ingeniería informática. A punto significa que sólo me falta el proyecto, es decir, todas las asignaturas aprobadas (vale sí, me falta saber la nota del examen de este semestre, ¡que nervios!).

Por suerte, hay técnicas para borrar estas creencias que nos limitan y que además, no son ciertas. Son únicamente la percepción que ha tenido alguien en un momento determinado sobre ti (además, ya sabemos todos que opinar sobre los demás es gratis…).

Con el ejercicio que explico a continuación verás que resulta de lo más fácil reforzar un poquito tu autoestima. Además, no te llevará mucho tiempo.

Haz la lista de los mensajes que hacen mella en tu autoestima

  1. Piensa en las personas que te han mandado esos mensajes negativos
    Texto escrito a manoy haz un dibujo de ellos (es para ti, no hace falta hacer
    un Picaso, es para que te ayude a personalizarlos)
  2. Debajo de cada una de esas personas escribe las frases negativas que te han marcado y que han dejado huella en tu autoestima. Por ejemplo, si tenías un profesor que te decía “Es que nunca vas a aprobar las matemáticas”, pon la frase debajo de su dibujo
  3. Cuando tengas tu collage de frases y dibujos preparados, míralo bien, ¡esto es una despedida!

Borra esos mensajes que te limitan

  1. Coge un rotulador bien gordo y tacha todas y cada una de esas frases
  2. Escribe una frase positiva que sustituya a cada una de las frases negativas, puedes poner el mensaje a tu capricho, es sólo para ti

Cuando hacemos algo así, estamos representando con algo tangible, en un papel, lo que queremos que se plasme sobre nuestra mente. Y sí, tiene efecto. Tachamos los mensajes negativos y los sustituimos por mensajes positivos.

Por esa razón, es muy importante que no hagas el ejercicio en el ordenador y que lo escribas de puño y letra.

Rasca en tu memoria en busca de más mensajes positivos

Siempre tenemos tendencia a acordarnos más de lo negativo que de lo positivo. A veces, incluso no somos realistas cuando miramos atrás y vemos los hechos de nuestra vida. Por eso, esta segunda parte del ejercicio consiste en sacar a flote esos mensajes positivos que también están en el fondo de nuestra memoria y que nos refuerzan la autoestima.

  1. En otro papel escribe los mensajes positivos, por ejemplo, si tu tío siempre decía de ti: “Vas a llegar muy lejos”, ese mensaje es ideal para esta lista. Todos los que se te ocurran, el límite lo pones tú.
  2. Llévalo contigo o tenlo a mano de manera que lo vayas viendo de vez en cuando. Puedes ponerlo en la mesilla de noche, en tu escritorio, … En algún sitio que lo vayas viendo para que ¡no te olvides de la parte positiva!

Haz el ejercicio y compártelo

Te llevará media hora y los beneficios son enormes.Quiérete más: mejorar tu autoestima es fácil – Parte I

Hay que hacer limpieza de los mensajes negativos que nos van inculcando a lo largo de nuestra vida, aunque lo hayan hecho sin querer, porque eso no nos define.

Roma no se construyó en un día. Tampoco tu autoestima se recuperará en media hora, se trata de ir aplicando pequeños cambios. Dando pasitos pequeños hasta la meta final para acabar teniendo ¡una autoestima por las nubes!

Nadie puede definir cómo eres tú, sólo tú mismo.

¿Piensas que este ejercicio puede irle bien a alguien que conoces? Compártelo utilizando los botones que encontrarás justo aquí debajo.

Cuanta más gente conozca esta técnica, ¡mejor!